Urge resolver definitivamente el conflicto agrario en Oaxaca

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Por: Jacobo Cruz

Vocero del Movimiento Antorchista de Zacatecas

Es urgente la solución al conflicto agrario que afecta a los habitantes de San Juan Mixtepec y Santo Domingo Yosoñama, dos comunidades de la zona rural de Oaxaca  que los mantiene en una disputa por 740 hectáreas de terrenos que son la única fuente posible de ingresos de estos campesinos que sobreviven con la siembra de maíz y frijol de temporal, principalmente.

La razón diría que las tierras pertenecen a los campesinos de Yosoñama pues las poseen, labran y cosechan desde hace más de medio siglo, pero gente abusiva de Mixtepec se las quiere apropiar sobornando a las autoridades y aplicando sus influencias en los gobiernos, pero lo más cruel es que acuden al terror y asesinato para hacer que renuncien a su derecho.

Como ya es sabido por la opinión pública, el hecho criminal más reciente sucedió el 5 de octubre, cuando un comando armado masacró con armas de grueso calibre con un saldo de tres campesinos asesinados y dos heridos de gravedad. El tema es de mucha gravedad porque los afectados han denunciado omisión y hasta complicidad de las autoridades estatales, al menos eso revela el que nadie haya acudido a brindar seguridad en la zona a pesar de que el presidente de Bienes Comunales de Yosoñama haya pedido con toda oportunidad la presencia policiaca, pero nadie hizo caso a su llamado.

Como consecuencia de la sordera oficial, alrededor de las 7:30 de la mañana del día 5 de los corrientes, en el paraje conocido como “El Mirador”, cinco comuneros que se dirigían a sus labores del campo, fueron asesinados, las víctimas respondían al nombre de: Crescencio Sanjuán González, Constantino José González y Jorge Sanjuán González.

En su pretensión de despojar,  abusivos y confiados por la aparente protección que tienen, los de Mixtepec no han dudado en acudir al asesinato y desde 2010 hasta la fecha, en Yosoñama han sufrido el secuestro de 39 campesinos, el asesinato brutal de 27 hombres, mujeres, jóvenes y niños y atentados que han dejado cerca de 10 heridos de gravedad. Se trata de una larga lista criminal a la que ninguna autoridad estatal o federal le ha querido poner un alto.

Al parecer la protección de que gozan los asesinos se da también por parte de otras autoridades, pues el Tribunal Unitario Agrario del distrito 46 con sede en Huajuapan de León,  no tomó en cuenta el derecho de posesión de las víctimas, ha hecho muchos enredos y después de un lento proceso con base en la Resolución Presidencial de 1967 dio la razón y el derecho a Mixtepec.

A su vez, por parte del Gobierno en turno y pasados de Oaxaca, consideran que este tipo de conflictos son comunes en la entidad y se escudan en que muchas comunidades se rigen por los usos y costumbres gozando de autonomía e independencia para resolver problemas comunales, por lo que las autoridades se manifiestan incapaces de intervenir, pero ya vemos la suma de los muertos, todos de Yosoñama.

Ante tales abusos, algunos de los que aquí se describen, en el año 2010, los afectados solicitaron el apoyo del Movimiento Antorchista para defenderse y con la mediación de la organización aceptaron buscar una solución pacífica, equilibrada y justa para ambas partes, pero esta nunca llegó y como consecuencia tienen que vivir a diario con el temor de más crímenes donde no puede adivinarse quienes serán las próximas víctimas, asegurando que previo a los ataques se ve gente armada y desconocida en la zona y a pesar de que se da aviso a la Secretaría de Seguridad no se hace caso de investigar y acercar a cuerpos de seguridad para prevenir un posible delito.

Por los hechos narrados en este escrito, y tomando en cuenta la lista de abusos, omisiones e impunidad, el Movimiento Antorchista Nacional pide la urgente intervención del gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa para que aplique la justicia a los causantes de los crímenes  señalados y para que el gobierno use todas sus facultades legales y políticas para encontrar una solución definitiva al problema agrario en la que ambas partes estén de acuerdo, por su parte, los campesinos de Yosoñama siempre han mostrado su disposición de llegar a un convenio mutuamente satisfactorio que evite el derramamiento de más sangre inocente.

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