Soledad y Omar, lo mismo pero más barato

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Por Andrés Vera Díaz

La falsedad de Soledad Luévano queda al descubierto, durante la comparecencia de la Presidenta del IZAI, se dio cuenta que los bonos de productividad existen por lo menos desde hace 27 años. Y vaya que rareza, el patrón tanto de Soledad como de Omar Carrera nunca dijo nada, sería porque compraba voluntades con jugosos pagos a funcionarios.

La única diferencia, es que ahora, en base a la Ley de Transparencia, se puede acceder a la información actual, mientras que la respectiva a gobiernos pasados, es un tanto mucho más complicado.

Hace ya casi dos meses, quien redacta, cuestionó a Carrera acerca de si era viable una investigación retrospectiva que incluyera a su patrón, respondió que sí, no ha promovido nada. Lo curioso es que los diputados también tienen bonos y vaya que carnosos, su sueldo base es de 95 mil al mes, más casi 290 mil de “accesorios”, de esto Omar no reniega, al contrario, incluso cuando su homólogo y de partido, Luis Medina propuso la eliminación de las herramientas legislativas, fue el primero en coordinar un golpe de estado en contra de su jefe de bancada.

La doble moral de Carrera y Luévano, amparados por un populismo baratero, es obvia. La exdiputada fue Oficial Mayor con Ricardo Monreal, en ese tiempo, lo que ahora equivale al secretario de administración, tenía un nivel de importancia casi equiparable al de finanzas. Soledad en esos años, palomeaba los nombres de quienes recibirían los bonos. Luego, como funcionaria del ISSSTEZAC, fue agraciada con el mismo recurso.

Soledad no ha querido responder la existencia de estas erogaciones cuando estuvo su patrón en el mando. El silencio físico, aunado a una campaña extensiva de pagos publicitarios en Facebook, ¿con qué recursos?, su mejor arma. De igual forma, sigue sin aclarar sus supuestos donativos cuando era legisladora. ¿De dónde provienen los recursos de su asociación civil?. Del diezmo que se cobra a diputados monrealistas, y se quejan también del diezmo en la obra pública.

La inmoralidad del pago discrecional de bonos no es lo que se cuestión, pero la manipulación mediática a la sociedad es lo que molesta, porque navegar con bandera de oposición y honestidad, cuando en los hechos se realizan las mismas prácticas, es doblemente cínico y repudiable.

Soledad se esconde. Omar, enfermo de “comparecencitis” sólo pretende abonar a su imagen como un gran opositor. Ni siquiera una iniciativa para modificar las rendiciones de cuentas ha presentado. En lugar de eso, prefiere “piratearse” otras con la finalidad de quedar bien con la prensa. ¿Qué calidad moral tiene un diputado que ni conciencia propia tiene?. Es un vil títere de David y Ricardo. Total, ganando 380 mil al mes, menos el descuento por ocupar lugar en “la franquicia”, no está nada mal.

Es por supuesto necesario exhibir corruptelas y malos manejos financieros. Pero cuando en tu propia casa tienes un chiquero enmascarado con desodorantes baratos, el resultado es el mismo modus operandi que sus enemigos, pero más barato.

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