Omar Fayad enemigo de la organización popular y lacayo de los poderosos

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Por Osvaldo Ávila Tizcareño

Dirigente del Movimiento Antorchista de Zacatecas

Desde su nacimiento hace casi 45 años el Movimiento Antorchista tiene el único propósito de educar y organizar al pueblo trabajador con el objetivo de abatir la terrible desigualdad que aqueja a la inmensa mayoría de los mexicanos.

Sin distinción de partidos, siempre hemos expuesto a las autoridades en turno las necesidades más apremiantes de comunidades y colonias buscando que el presupuesto público se invierta en obras y servicios de carácter básico como electrificación, drenaje, agua entubaba, pavimentación de calles, infraestructura educativa, espacios deportivos y desde luego acciones sociales que incidan en elevar la calidad de vida de los menesterosos.

Muchos han sido los intentos de distintos grupos de poder que han aplicado todo con el fin de aniquilarnos. Aquí se han usado desde las campañas de desprestigio a través de los medios de comunicación y las redes sociales, también se ha intentado cooptar líderes naturales ofreciéndoles dinero o bien puestos administrativos; se ha aplicado la agresión física con la fuerza pública, y ahora con la negativa rotunda a atender las demandas para desalentar a la gente, e incluso se ha llegado al asesinato vil de destacados antorchistas con el propósito de generar psicosis y que la gente abandone nuestras filas.

Todos los intentos han sido en vano, bajo la bandera de la Unión, Fraternidad y Lucha, hoy seguimos en la patria entera enfrentando los problemas anteriores y otros más pero logrando enraizar entre el pueblo trabajador con poco más de tres millones de mexicanos aglutinados en nuestro movimiento.

¿Cuál es la explicación a tal circunstancia? ¿Por qué los intentos de los enemigos del progreso son en vano?

La explicación es simple, la desigualdad social que dio origen a nuestra lucha sigue vigente y hoy más que ayer, colocando en condiciones de orfandad a poco más de 98 millones de mexicanos de los cerca de 130 millones que habitamos el territorio nacional. Repito, para acabar con Antorcha hay que acabar con la marginación y la desigualdad, solo así nuestra lucha no tendrá razón de ser.

Por ello son vanos los esfuerzos encabezados por el Presidente de la República que en cada plaza donde se para, lanza su lastimosa consigna de guerra a muerte a los intermediarios de la “Antorcha Mundial”.

La agresión presidencial no ha logrado su propósito, sin embargo ha servido de pretexto para que Alcaldes y Gobernadores se amparen en esa política asumiendo una actitud acomodaticia y servil ante el poder presidencial y de alta traición a sus gobernados que es a quienes deberían de servir y obedecer.

Tal situación enfrentan los Antorchistas Hidalguenses quienes expusieron al Gobernador priísta Omar Fayad Meneses un modesto pliego petitorio con solicitudes para abatir los graves males que aquejan a la mayoría en aquel estado situado en los primeros lugares de marginación y pobreza.

La realidad no admite interpretaciones, por lo que organismos encargados de analizar la situación como el INEGI y el Coneval aportan datos que resultan terroríficos. Veamos algunos de ellos:

El 51 por ciento de los hidalguenses vive en pobreza (al menos 1.5 millones, de acuerdo con el Coneval) y el 11.4 por ciento en pobreza extrema, es decir, 350 mil ciudadanos. El 46 por ciento de los trabajadores no le alcanza para adquirir la canasta básica.

Y de los 3 millones de habitantes en la entidad, un millón 964 mil no tiene acceso a la seguridad social, o sea, dos de cada tres hidalguenses y 771 mil no cuentan con servicios básicos y carecen de educación, salud, agua potable, energía eléctrica,

Pero hay más, pues el 72% de la población carece de seguridad social, mientras 63 de cada cien hidalguenses ganan menos de dos salarios mínimos y dos de cada diez hidalguenses carecen de drenaje, mientras que seis de cada diez no tienen agua entubada.

Por otra parte, casi un millón se encuentran en la informalidad, el 75.1 por ciento con respecto al total de la población ocupada, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Lo anterior requeriría un sin fin de acciones para abatir los males, sin duda se requeriría la suma del mayor número de voluntades para lograr cambiar esta penosa realidad.

Sin embargo, Omar Fayad, siguiendo la política presidencial y magnificándola drásticamente en Hidalgo, ha emprendido una embestida liquidacionista contra el antorchismo negando en absoluto la atención de las demandas y aplicando todas las medidas intimidatorias posibles como aconteció el 10 de abril cuando se impidió con la fuerza pública a los manifestantes salir de sus comunidades para manifestarse en Pachuca e incluso se provocó un accidente que causó la muerte de una persona.

Pero el asunto no ha quedado ahí, posteriormente se ha emprendido una sistemática campaña de hostigamiento e intimidación al plantón pacifico que sostienen mis compañeros en las afueras de Palacio de Gobierno. Las acciones han escalado en agresividad y la violación a los Derechos Humanos es la constante. La última acción fue encarcelar a cuatro activistas del movimiento que difundían un volante informativo y tras mantenerlos privados de su libertad por casi tres días, pero por su inocencia y gracias a la denuncia del hecho ilegal fueron liberados.

Mal presagio para los males enlistados anteriormente, los problemas crecen y quienes deberían ocuparse de resolverlos se empeñan en realizar toda una serie de artimañas con el propósito de conculcar los derechos constitucionales.

No hay otra opción que la lucha decidida, mientras no se acaben los males que dieron origen a Antorcha no podemos dar marcha atrás y nuestra batalla debe continuar, pues ahora no se trata solamente de buscar la mejora de la calidad de vida de los hidalguenses, a la par de ello debemos desenmascarar a los enemigos del pueblo que lo engañan prometiendo trabajar para ellos, pero la terca realidad demuestra que son aprendices de dictadores que están al servicio de los poderosos.

Llamo a través de este medio a los Antorchistas de Zacatecas a que nos mantengamos dispuestos a brindar nuestra solidaridad a los hidalguenses, sabedores de que aquella máxima de “hoy por ti mañana por mí”, es en estos casos absolutamente cierta.

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