Migrantes zacatecanos, parte fundamental de nuestra economía

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Zacatecas es un estado binacional: contamos con un gran número de migrantes y fuertes vínculos económicos y sociales con Estados Unidos. Algunas estimaciones oficiales consideran que la población de origen zacatecano en Estados Unidos se encuentra en proporción 1 a 1 con los habitantes de la entidad, por lo que habría más de 1.5 millones de zacatecanos migrantes directos o de segunda generación. Dicha tendencia migratoria se ha mantenido en los últimos años: en 2015 nuestro estado presentó un saldo neto migratorio de menos 115 personas por cada 10,000 habitantes, y Zacatecas es la entidad con el mayor índice absoluto de intensidad migratoria con 5.86 puntos (el promedio nacional es de 2.17). Para darnos una idea de la importancia que tienen nuestros migrantes en la economía, en 2018 Zacatecas recibió 1,091 millones de dólares en remesas y 1,116 mdd durante 2019, además de ser el primer lugar en proporción de familias que reciben remesas. Las remesas zacatecanas igualan el valor estatal de las exportaciones por minería, equivalen a dos tercios del presupuesto federal asignado, y aportan el 10% del PIB estatal. El esfuerzo de nuestros connacionales es enorme, y pese a la pandemia el flujo de remesas no ha disminuido.

Pero al mismo tiempo, estas cifras indican que nuestra economía actual no es capaz de generar los suficientes empleos de calidad y bien remunerados, y también delatan que existe un gran flujo migratorio cuya principal causa es la falta de oportunidades. En consecuencia, numerosos pueblos y comunidades lucen abandonados, con un escaso o nulo crecimiento poblacional, mientras que el bienestar de las familias zacatecanas que se quedan en estos lugares depende del esfuerzo y las contribuciones de miles hombres y mujeres trabajadoras que se vieron obligados a emigrar para salir adelante. Sin duda, las remesas tienen un gran impacto en la economía del estado y en el bienestar de las comunidades marginadas; sin embargo, alrededor del 80% de estos recursos se destinan a cubrir necesidades básicas (comida, vivienda y salud), y muy poco para iniciar actividades productivas que representen una fuente de ingreso.  En numerosos casos existe una gran dependencia económica de las remesas, lo que también significa que estas familias se encuentran en una situación de vulnerabilidad, pues existe el riesgo de perder su principal sustento cuando los migrantes son deportados.

«Históricamente los migrantes zacatecanos se han caracterizado por capacidad de organización. Fue gracias a los esfuerzos de clubes y confederaciones que se desarrolló el programa 3×1, un esquema de inversión conjunta para obras de infraestructura básica. Es pertinente dar seguimiento a estos y otros esquemas de coinversión de recursos públicos y remesas, para que dichos ingresos puedan utilizarse no sólo en el consumo personal, sino también en las diversas necesidades de las comunidades. Otra estrategia sería desarrollar créditos a la palabra destinados a las familias de migrantes y enfocados de manera específica para el desarrollo de actividades productivas y negocios familiares, con el historial de remesas como único aval necesario, y bajo una correcta supervisión financiera.

Además, es posible replicar programas como el de Repatriados trabajando, para ayudar a que nuestros connacionales regresen en buenas condiciones y encuentren trabajo en nuestro Estado, e impulsar políticas binacionales para garantizar los derechos humanos de los migrantes. Por supuesto, también es indispensable trabajar a nivel local para reducir las fuerzas expulsoras, como son la baja competitividad económica, el desempleo y la inseguridad, hasta alcanzar que la migración sea una decisión personal y no una necesidad, y que los migrantes puedan regresar a su propia tierra convertida en un lugar productivo, en donde también encuentren oportunidades de crecimiento. Es tiempo de reconocer con acciones el esfuerzo y trabajo de nuestros migrantes, ver en ellos un valioso capital humano que se encuentran en el exterior, y un motor importante en el desarrollo de Zacatecas.

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