Filias y fobias de Francisco Reynoso

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Por Osvaldo Avila

Dirigente del Movimiento Antorchista de Zacatecas

Tengo el gusto de conocer desde hace años al experimentado periodista Francisco Reynoso, desde la primera vez que intercambié puntos de vista con él tuve la percepción de que se trataba de un hombre inteligente, analítico, con amplia experiencia en su labor y por tanto con capacidad de emitir opiniones equilibradas, fundamentadas y objetivas.

Tuve la oportunidad de ratificar tal percepción en posteriores encuentros donde dialogamos sobre diversos temas, a grado tal que como muchos otros zacatecanos consideré como referente obligado su trabajo periodístico. Afirmó lo anterior a efecto de dejar claro que la interrogante con que inicio este escrito es absolutamente cierta, no encuentro explicación, me asalta la duda sobre la causa de juicios tan cargados de subjetividad y rigurosidad lógica emitidos recientemente.

La lista de “ataques” lanzada contra el Movimiento Antorchista, hacia quien esto escribe y contra varios líderes locales de nuestro movimiento es larga y creo que no cometo ninguna exageración al considerarlos como tales, pues según el Diccionario de La Real Academia de la Lengua Española, ataque significa: “acción violenta o impetuosa contra alguien o algo para hacer daño, destruir o derrotar”

Han sido reiteradas y continuas las ocasiones en que se emiten juicios sin jamás constatar o pedir nuestra versión y partiendo de la lógica de que así sucede con frecuencia hemos optado por no posicionarnos sobre las aseveraciones de Francisco Reynoso sobre al antorchismo.

Sin embargo llaman poderosamente mi atención algunos comentarios recientes publicados en sus columna TRIPLEERRE.COM, donde desde el titulo empieza la retahíla de agresiones bajo el título: ANTORCHA ENSUCIA LA ALIANZA, luego afirma que la participación nuestra complica la posibilidad de acuerdos, repite además el refrito sobre la persecución de Santiago Nieto, luego se refiere a que el Alcalde Cesar Ortiz se ha apropiado del municipio de Trancoso  y remata refiriéndose a mi persona diciendo que soy la causa de las rebatingas entre panistas y priistas en Guadalupe. (https://tripleerre.com/…/panistas-de-zacatecas…/).

Resulta bastante complicado dar respuesta a cada aseveración, los juicios emitidos son bastante infundados, de ellos no menciona una sola fuente y va sumando una serie de conjeturas insostenibles; nos acredita incluso cierto peso político, que yo desconocía tener en absoluto.

Creo sin temor a equivocarme que el fondo del asunto obedece a la posición política electoral que ha asumido el autor de la columna, está claro que a pesar de las divergencias del mismo con el Presidente López Obrador hay una clara identidad a nivel local con el gobierno municipal de Guadalupe y con los aspirantes de MORENA a diversos cargos de elección. Con esta consideración sería suficiente para sospechar un sesgo absoluto a favor de los morenistas y por esa razón no tendría mucho sentido responder ni argumentar pues no habrá razón válida u argumento que haga cambiar su percepción, a pesar de ello, creo conveniente hacer algunas precisiones.

Primero. El autor sobredimensiona y exagera conscientemente nuestras peticiones para crear animadversión y rechazo de los aliados en cuestión, pues el tamaño del municipio de Trancoso y la legítima aspiración de gobernar Guadalupe no constituye ningún abuso ni delito.

Para el caso del municipio que hoy gobierna un antorchista, no implica un exceso pues es la tónica que se ha adoptado y la reelección es válida; y sobre Guadalupe son muchas las acciones que prueban una legítima aspiración, pero además estos señalamientos se hicieron cuando no se ha definido siquiera el aspirante a Gobernador, resulta una incongruencia culparnos de que no se materializa la alianza por nuestra culpa, eso es solo una perversa calumnia.

Segundo. Sin ninguna prueba y con toda mala intención se cita la persecución que mantiene Santiago Nieto, el verdugo del gobierno morenista contra Antorcha y aunque es cierto que hay cuentas confiscadas nosotros hemos señalado muchas veces que “acusar no es probar” y sobre los supuestos lujos, estos son una cantaleta ya muy repetida que resulta insostenible, pues como lo hemos reiterado, la estructura financiera legal que hemos creado es motivo de orgullo para nosotros.

Tercero. Vale la pena recordarle al columnista que somos mexicanos con plenos derechos electorales, por tanto, que constituye un exceso pretender negarnos esa posibilidad e incluso acusarnos de “ensuciar la alianza”, es un insulto absoluto que además pone al descubierto la preocupación de quién despierta su simpatía ante la posibilidad de competir con un antorchista.

Cuarto. Se remarca que ante la legítima aspiración sobre el municipio de Guadalupe, hay priistas que se oponen tajantemente, pero no se da un solo nombre, sólo se crea duda y desconfianza entre las partes.

La respuesta es clara: tras tales descalificaciones están las filias y por ende las fobias del autor, es muy su derecho, pero también es el nuestro levantar la voz y declarar cuantas veces sea necesario que no admitimos el paso de quienes hoy transitan repartiendo esperanza de cambio, pero desde sus trincheras tienen hundido al país en una profunda crisis de salud, hecho agravado con los problemas de  seguridad donde se cuentan más de 60 mil muertes violentas y a ello se suma la grave situación económica que vive la mayoría de los mexicanos.

Por tanto, le guste o no al autor en cuestión, seguiremos levantando la voz a nombre de los menesterosos y aunque se multipliquen los ataques arreciaremos el paso, que nadie lo dude.

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