En Fresnillo la táctica de siempre, ¡calumnia que algo queda!

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Por Osvaldo Ávila Tizcareño

Dirigente Antorchista en Zacatecas

Ya en ocasiones anteriores me he referido a la embestida emprendida  por el Presidente López Obrador contra nuestro movimiento, la acción fundamental ha sido repetir una y otra vez presunto enriquecimiento ilícito de los líderes que abusaron de la gente utilizándola para crear fortuna personal y por otro lado deslegitimar la estructura financiera creada con esfuerzo de años por todos los antorchistas, en vano han sido los reclamos y la exigencia de probar su dicho, por el contrario la agresión se ha intensificado y ahora cometiendo un abuso de poder se han congelado las cuentas de varios negocios sin efectuar el proceso legal correspondiente, simple y llanamente un abuso de poder.

Lo anteriormente descrito ha servido de línea rectora para emprender acciones similares en gobiernos estatales y municipales, olvidando su promesa de servir a los ciudadanos que los eligieron se comportan de manera idéntica al jefe del ejecutivo y se esfuerzan por imitar cada acto. Tal situación se presenta en Fresnillo, daba cuenta en mi colaboración anterior del drástico cambio en la actitud del Alcalde Saúl Monreal Ávila quien al inicio de su administración mostró sensibilidad y gran compromiso social que se tradujo en acuerdos concretos que se tradujeron en acciones de beneficio para sus gobernados.

El inicio de este año no solo trajo la pandemia, también un serio viraje en la tónica asumida por el primer edil y de manera particular de Irene Magallanes quien se desempeña como Directora de Desarrollo Social en El Mineral y se ha mostrado extremadamente renuente para la concreción de los acuerdos y en su lugar se ha lanzado con toda furia calumniando a los peticionarios.

Daba cuenta de lo acontecido con una declaración temeraria realizada a un medio en el que se afirmaba una supuesta cooperación exigida a los beneficiarios de la obra, pero a pesar de nuestra exigencia de clarificar tal patraña, no hubo tal acción y en contrapartida vino la réplica de tal calumnia en todos los medios locales e incluso en uno de ellos vergonzantemente se prestaron al linchamiento mediático de la Sra. Magallanes y aparecen denunciando nuevos actos de corrupción, pero no dan nombre, ni apellido, ni las condiciones del supuesto fraude, incluso viendo con atención el problema, se aprecia cómo se obliga a las supuestas denunciantes a responder de acuerdo al guion creado en la oficina municipal.

Preocupa el hecho que pone al descubierto como amparados en relaciones con los medios de la oficina de comunicación social se creó una estrategia encaminada a olvidar los compromisos del Alcalde y poner en el centro del debate los “perversos actos de los antorchistas” y el problema se agrava porque el propio Saúl Monreal entra a la discusión anunciando que la contraloría realizará la investigación correspondiente, mostrando una vez más que la intención es ensuciar el nombre de Guillermo Guerrero y Antorcha, pues como todos sabemos al no tratarse de funcionarios municipales, no es esa la instancia encargada de ocuparse del tema, pues como ya daba cuenta, si verdaderamente se tratara de combatir las presuntas desviaciones, el camino sería acudir a la Fiscalía General de Justicia, por tanto, ni los medios de comunicación, ni la contraloría interna es la instancia que deba ocuparse del asunto y menos los medios de comunicación. La estrategia es la misma de siempre, apostar que el desprestigio se imponga,  descalificar y calumniar para que la gente olvide las demandas y desate su ira contra los malvados antorchistas corruptos.

Hago de nueva cuenta un llamado al Alcalde a corregir el camino, basta de calumniar a quienes le exigen cumplir su palabra de servir a los demás y reitero que están errando el camino, no daremos marcha atrás y de persistir tal situación nos prepararemos para emprender por todo el estado una campaña de denuncia que ponga en evidencia tales excesos y de confirmarse la presunta reelección de Saúl Monreal el próximo año debemos prepararnos para que en cada pueblo o colonia a la que acuda retumbe una y otra vez los excesos ya señalados, no hay otra, la lucha alcanzará los niveles que determine el Alcalde, la pelota está en su cancha.

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