El reto, colocar a México a la altura ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial: Femat

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  • Urge que México se adecue a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Este miércoles, Alfredo Femat Bañuelos afirmó que el mayor reto para México hoy en día en materia de relaciones internacionales es estar a la altura de las circunstancias para atender la mayor crisis global de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

En el marco del “Foro Migrantes y Refugiados y los Retos para México como país de Origen, Tránsito y Destino”, el Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, detalló que son 68 millones de personas obligadas a huir de sus lugares de origen.

“Por ello, los esfuerzos habrán de ser colectivos, la responsabilidades compartidas y el trabajo coordinado, gobierno, organizaciones internacionales, instituciones y sociedad civil, debemos de asumiendo como parte de una solución necesaria”, subrayó.

Dijo que hoy como legisladores ofrecen el debate pero también el compromiso para que mediante acciones coordinadas y complementarias con otros poderes y actores se pueda ofrecer alternativas de solución y de un mejor desarrollo de las personas. “Porque de una u otra manera, todos somos o seremos migrantes en este mundo cambiante que cada vez pone ante nosotros nuevos retos”.

Recordó que en su gran mayoría quienes se van su tierra lo hacen huyendo de la pobreza, la violencia e inclusive de condiciones climáticas extremas por desastres naturales. “Pero hoy, el fenómeno de la migración se observa y debe de atenderse también desde la perspectiva del desarrollo”.

Expuso que como lo ha señalado la Organización Internacional para las Migraciones, la migración es un poderoso impulsor para el desarrollo sostenible y aunque representan aproximadamente apenas el 3% de la población mundial pero producen más del 9% del PIB mundial, 3 billones de dólares más que si se hubieran quedado en su lugar de origen.

En ese tenor, agregó que en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, las personas migrantes tienen el potencial de contribuir en sus comunidades de acogida por medio de sus capacidades, aumento de la fuerza de trabajo, inversiones y diversidad cultural.

Aunque también pueden, resaltó Femat Bañuelos, asumir un papel central en la mejora de la calidad de vida y revitalizar la economía y el mercado laboral en sus países de origen mediante la transferencia de sus capacidad y recursos financieros.

Por lo tanto, puntualizó el legislador, hoy también nos encontramos ante el importe reto de la implementación de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) necesitamos trabajar y unir esfuerzos para una gestión eficiente y ordenada de la migración.

Refirió que por nuestra condición geográfica y vecindad con los Estados Unidos pero también por una vocación tenemos una importante tradición histórica como país de origen tránsito y destino de migrantes.

Pero también, señaló el petista, hay que decirlo, contamos además con un andamiaje jurídico que se ha robustecido a lo largo del tiempo y de manera especial a partir del 2011 en coincidencia en la reforma constitucional en materia de derechos humanos que se ha traducido en un nuevo marco constitucional y de protección de todas las personas sin importar su origen, raza, religión, preferencias y condición. “A partir de entonces también se incorporó a nuestra carta magna como principio normativo de política exterior el respeto, la protección y la promoción de los derechos humanos”.

Fue también en el 2011, añadió, cuando aparecen dos cuerpos normativos de enorme relevancia que se complementan entre sí y abonan a un marco protector de derechos fundamentales en México: la Ley de Migración y la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.

Sin embargo, lamentó, estos días en los que nuestros hermanos ingresan a nuestro país ha sido un duro golpe de realidad que llama a nuestra responsabilidad como Estado mexicano. “Los migrantes que llegan al país con fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, género o pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, ya sea que por su vida, seguridad y libertad han sido amenazadas por violencia o violación masiva de los derechos humanos adquieren la calidad de refugiados y el Estado mexicano les debe protección”.

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