Dos potencias mundiales y México ante el COVID-19

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Por: Mariana Cancino Joaquin

Desde que inició la pandemia en Wuhan, China y la manera en que ha venido afectando al mundo, tanto en el sector de la salud como en el económico, cada gobierno ha tomado las medidas que ha considerado acordes a su interés, es bueno comparar cómo han actuado las potencias mundiales.

Empecemos con China que fue el punto de partida de este problema, las providencias que tomó fueron reconocidas incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de Bruce Aylward, líder de la misión de expertos de dicha organización que  dijo: “Las medidas de China  la hacen ejemplo de lucha contra el covid- 19. Ha sido la aplicación de normas básicas de salud pública con un rigor nunca antes visto en la historia. Básicamente lo que han hecho es  encontrar  los casos de contagio, los han aislado  para darles un tratamiento científico muy ágil construyendo hospitales especializados en la lucha de la enfermedad”.  Esto es en  el aspecto sanitario, pero en lo económico China implementó tres objetivos: 1) Dar apoyos a empresas para evitar quiebras e impagos y limitar la inestabilidad en el sistema financiero ;  2) Compensar las pérdidas de los ingresos de compañías y  hogares;  3) Estimular la actividad económica para lograr una recuperación rápida, es decir el gigante asiático ha tomado las medidas adecuadas para la mayoría de su población, en lo sanitario y en lo económico; cuida a sus empresas y a su gente.

Ahora veamos a los Estados Unidos: Es el epicentro actual de la pandemia y el contagio por la covid-19 que al momento asciende a un millón  417 mil 889 infectados, (Datos de us.as.com) y los decesos superan los 85 mil 900; a diferencia de China, Trump minimizó la pandemia y permitió que cada estado tomara sus propias decisiones de acuerdo al número de contagios. Por ejemplo New York, ciudad con el mayor número de muertes y contagios, se sabe por reporteros, concejales de distrito y personal médico, que las medidas sanitarias como pruebas y tratamientos se han focalizado a los ricos y han dejado en abandono a los barrios pobres, a los  indocumentados, a latinos y negros.

 Las solicitudes por desempleo llegaron hasta los 33.5 millones de personas y se han perdido  20.5 millones de empleos (14.7%) la peor crisis desde la gran depresión de 1929, así que la “primer potencia del mundo”, la que se ufana de ser modelo, la que dicta las reglas con las que se debe regir el mundo, está en su crisis más profunda y por su puesto sus rescates millonarios no son para las mayorías, ni las pequeñas o medianas empresas, sino para los grandes monopolios  pues  a Trump y su gobierno les importa un bledo la  población, se ha quitado la careta abandonando a la gente menesterosa  a su suerte.

Ahora vayamos a las cifras de nuestro país que no es potencia mundial, como los ejemplos expuestos y con 90 millones de pobres esperaba las medidas sanitarias y económicas necesarias para ser de los países menos afectados por la covid, pero las cosas no han sido así. Desde el 28 de febrero que se tuvo el primer contagio el presidente de la república dijo: “que estuviéramos serenos, tranquilos, que se tenía la capacidad para enfrentar la situación” aunque  en el mes de marzo  el número de contagios aumentaba, mencionó  también: “que no se iban a tener problemas mayores, que no pasaba nada, que habría que abrazarse; que lo protegían las estampas milagrosas, que no dejáramos de salir, de hacer la vida normal”; ya en el mes de abril que seguían dándose casos positivos de contagios y fallecimientos, sin tener datos científicos sobre la situación real comentó: “el 19 de abril íbamos a regresar a la normalidad, que la pandemia vino como anillo al dedo para afianzar la transformación del país, que no es posible que una pandemia afecte tanto en lo económico, en lo social; que vamos bien porque se ha podido domar la epidemia, que se redujo el contagio, se volvió horizontal”.

Pero al 15 de mayo con 33 460 casos confirmados (6.1% más que el día anterior) y 3 353 defunciones, siguen sus discursos huecos, contradictorios, confusos de López Obrador y del subsecretario de la salud Hugo López Gatell que hasta medios internacionales como el New York Times, El País, The Wall Street Journal los sacan a relucir, no por sus atinadas estrategias de contención de la pandemia, sino por sus desaciertos, y mentiras sobre las cifras reales de muertes por el microorganismo maligno.

A esto hay que agregar el sentir que la población manifestó en los medios de comunicación y redes sociales donde médicos, enfermeras, trabajadores de la salud en general han salido a la calles a protestar pidiendo material e insumos adecuados para trabajar y ayudar a los enfermos, pues son ellos los mayores expuestos a ser contagiados.

Pero no solo ellos reclamaron, por medio de cartulinas, videos o trapos  blancos miles de amas de casa piden desesperadamente que el gobierno federal implemente un plan alimentario que incluya sobre todo a los que viven al día que no pueden quedarse en casa porque tienen que salir a buscar el sustento para su familia. Es decir que esta contingencia viene a demostrar qué gobiernos están verdaderamente preocupados y ocupados por su pueblo, por ayudarlos, por protegerlos y quienes son unos hipócritas que dicen estar con los que menos tienen y a la hora de demostrarlo sólo ven su beneficio personal para perpetuarse en el poder utilizando los recursos públicos.

Miguel de Cervantes en su gran obra, Don Quijote de la Mancha decía: “la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua”, así también el pueblo se está dando cuenta quien le miente, le engaña y el remedio es unirse, organizarse y hacer un frente común para sacar a nuestro país del marasmo, la fantochería y la miseria a la que nos lleva irremisiblemente la actual propuesta de la 4T.

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